Quiénes somos

¿Por qué intervenimos?

En vastas regiones de nuestro país, se viene observando con preocupación una reactivación de los procesos de erosión producto principalmente de los cambios producidos en el uso del suelo, simplificación o falta de rotaciones y el sobrepastoreo en regiones secas. La variabilidad climática que se viene registrando, con incremento tanto de períodos de sequías extendidas, como de lluvias intensas, potencia la acción erosiva la lluvia y del viento. Según estimaciones de la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura, actualmente un 36 por ciento del territorio argentino está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica lo cual representa unos 100 millones de hectáreas en total. De las provincias que presentan suelos de mayor aptitud agrícola y conjuntamente problemas de erosión hídrica, figuran Córdoba, San Luis, Buenos Aires, Entre Ríos, Tucumán, Salta, como las más comprometidas.

La provincia de Córdoba ocupa una superficie de 16,5 millones de hectáreas, y se ubica en el centro de la República Argentina. Se caracteriza por una amplia diversidad de ambientes producto de su ubicación transicional entre marcados gradientes climáticos, topográficos, de suelos y tipos de vegetación. 

Los principales procesos de degradación ambiental son en su mayoría producto de fuertes cambios en el uso y manejo de las tierras. Tenemos procesos de erosión hídrica en sus diferentes formas (laminar, surco, cárcavas y márgenes y fondo de cursos de agua), erosión eólica en suelos areno-limosos; degradación física, química y biológica de suelos bajo intenso uso agrícola, procesos hidrohalomórficos y afectación por napa freática, degradación de la vegetación natural y pérdida de biodiversidad.

En Córdoba, al 2015, las áreas agrícolas con un grado significativo de erosión hídrica abarcan una superficie de 3,2 millones de has, lo que representa un incremento de 1,2 millones de has (61 %) respecto al área estimada en 1996. En tal período, en términos relativos, la erosión leve habría disminuido un 76 %, mientras que los grados moderados y severos se habrían incrementado entre 137 y 248 % respectivamente. 

(Fuentes: Cisneros, J.M., et al, 2015; Marelli, H. J., 1996; Gaitán, J., et al, 2017.)

¿Qué nos caracteriza?

  • Conocimiento técnico e idoneidad: Algo que nos diferencia y consideramos fundamental.
  • Responsabilidad: Ante las obras que ejecutamos y quienes nos contratan; frente a los organismos de control y sobre todo ante el recurso natural con el que trabajamos: el suelo.
  • Honestidad: En la búsqueda de soluciones técnicas; en el cumplimiento de las obligaciones y legislación vigente; en la transmisión de información y conocimientos; en el trato y los acuerdos de trabajo.
  • Seguimiento: acompañamos a nuestros clientes en forma personalizada y en función de sus necesidades, durante todo el proceso de ejecución de las obras.
  • Experiencia: La conjunción de trayectoria en el tiempo y cantidad de trabajos realizados, redunda en eficiencia para el uso de tiempo y recursos.
  • Ductilidad: Buscamos la solución más apropiada para cada caso, en empatía con el cliente y con criterios de pertinencia, adecuación y practicidad.